El próximo martes, 7 de marzo, a las 12 h, tendrá lugar la inauguración del Año de Cisneros en Torrelaguna con la presentación, en la Casa de la Cultura, de los actos programados por el Ayuntamiento, en colaboración con los Centros Educativos locales, asociaciones y otros colectivos, para conmemorar el V Centenario de la muerte de este ilustre personaje, figura clave de la historia de España y natural de la Villa.

Cisneros fue uno de los protagonistas de la transición entre la Edad Media y el Renacimiento, un periodo que tiene muchas similitudes con el momento actual, caracterizado por un cambio de era. Inventos como la brújula o la imprenta tuvieron una repercusión en la extensión de la cultura y en el descubriendo de nuevas fronteras. 500 años más tarde, las nuevas tecnologías difunden la información a velocidad de vértigo, la imprenta ha dado paso a las impresoras en tres dimensiones, la realidad puede ser virtual o aumentada, y quién sabe si estamos a las puertas de descubrir otros mundos, al igual que lo hicieran en aquella época.

Por todo ello, las actividades que se darán a conocer en la presentación, agrupadas bajo el proyecto “REDEScubriendo a Cisneros”, estarán relacionadas con la puesta en valor de la trascendencia social que tuvo el Cardenal, así como la difusión de los logros que se produjeron en su época en los campos de la ciencia, el arte, el pensamiento o la literatura.

Francisco Jiménez de Cisneros (Torrelaguna, 1436 – Roa, 8 de noviembre de 1517), cuyo nombre de pila era Gonzalo, fue cardenal, arzobispo de Toledo, primado de España y tercer inquisidor general de Castilla, perteneciente a la Orden Franciscana. Su carácter estadista; su gran labor como reformador de la función pública, del sistema militar y de la Iglesia; su sensibilidad social hacia los más desfavorecidos; y su compromiso con la educación son algunos de los rasgos por los que ha pasado a la historia el que fuera dos veces regidor de España.

Las contribuciones de Cardenal Cisneros a su pueblo natal fueron muy numerosas. Cabe destacar la aportación a la construcción de la iglesia parroquial, la fundación de un hospital, la conducción del agua, el convento franciscano de la Madre de Dios, y el pósito, además de obras benéficas y mecenazgos generosos.